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COLECCIÓN SKENE

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Piscator.jpg (12442 bytes)

"El teatro político"

Erwin Piscator


DEL TEATRO COMO INSUMISIÓN

Desde hace años se echaba en falta -o, al menos, había quien echaba en falta- la posibilidad de que las nuevas generaciones de gentes que orientan su vida hacia la práctica del teatro tuvieran a mano la posibilidad de leer este gran libro, que es una de las obras maestras del pensamiento sobre el teatro producidas durante el siglo XX, y luego ocultada, en parte, por la gran resonancia, que se convirtió en moda (y como tal inconsistente), del teatro y las teorías de Bertolt Brecht. Nacidos ambos, Piscator y Brecht, en el teatro berlinés de los años 20, más bien se puede decir que el teatro alemán de la posguerra, y más aún, el teatro europeo del siglo XX, nació con ellos y, en su parte más relevante, de ellos.

La necesidad que sintieron algunos autores y directores de poner el teatro a la altura de una gran responsabilidad política, después de la catástrofe de la guerra, y en la emergencia de una gran esperanza revolucionaria, iniciada en los fragores de la revolución soviética, tuvo su más luminosa antorcha en las experiencias de Piscator y de su equipo, y es de recordar que Piscator, al no hallar escrita una dramaturgia a la altura de esa responsabilidad, creó su "Oficina dramatúrgica" -¡a la que perteneció Brecht!- destinada a trabajar los textos existentes para elevarlos hasta aquellas alturas poéticas y políticas.

Es fascinante leer la historia de aquellas jornadas creadoras y altamente combativas. Así es que El teatro político se lee hoy con verdadera pasión, como una gran aventura que nos hace caer, ay, en la cuenta de la pobreza ideológica, técnica y poética que afecta al teatro de nuestro tiempo, incluso en sus áras más inconformistas; lo cual es, en definitiva, bueno, pues acaso decida a algunas gentes de nuestro teatro a vertebrar sus esfuerzos en un determinado sentido, al menos, progresista.

Estas quinientas páginas desbordan de ideas y de noticias sobre el teatro europeo de un siglo que, realmente, empezó con la guerra europea y la revolución bolchevique, y terminó hace diez años, sin que haya empezado, hasta ahora, nada nuevo. Paradójicamente, se puede pensar que lo nuevo que venga tendrá una deuda grande con lo que hicieron -y sobre todo con lo que intentaron- aquellas gentes, desde que Piscator creó en Berlín el Teatro del Proletariado (1920-21), hasta que en 1926 se va configurando lo que había de ser el "Teatro Piscator", para el que Gropius haría un gran proyecto escenográfico, que nunca llegaría a realizarse. Pero mil cosas quedaron como virtualidades para el futuro cuando el nazismo obligó a exiliarse a las mejores gentes. Brecht elaboraría sus tesis sobre el "teatro épico", de raíz decididamente piscatoriana, y un brillante grupo de autores (entre ellos, Peter Weiss) harían una dramaturgia que Piscator había anunciado y promovido: la del "teatro documento".

Desde luego, lo dicho en esta nota no es nada ante la riqueza de datos que el texto contiene, aumentada por una serie seleccionada de materiales posteriores, que llegan a darnos la imagen de lo que fueron Piscator y sus mensajes en la Alemania (y en la Europa) posterior a la Segunda Guerra Mundial.

El libro viene precedido de dos prólogos (de 1975 y del año 2000) de Alfonso Sastre, y la edición ha sido cuidada y mimada por César de Vicente Hernando, que es un gran especialista en estos temas.

Roke Aldekoa

Nº de páginas: 500
PVP: 23 ¬

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Comentarios sobre la obra

"EL CULTURAL" MADRID 23-29 MAYO 2001

 EL INSTITUTO GOETHE RECUERDA AL CREADOR DEL TEATRO POLÍTICO

Desde la trinchera de Piscator

¿Existe el teatro político? ¿Ha muerto con las ideologías? ¿Con la historia? El Instituto Goethe de Madrid planteará estas y otras cuestiones abordando la obra y la figura del padre de esta corriente: Erwin Piscator (1898-1966). Mañana se presentará en sus dependencias El teatro político (Hiru Editorial), tratado publicado por el dramaturgo alemán en 1929 en el que realiza una minuciosa descripción de sus principios técnicos, estéticos e ideológicos. EL CULTURAL rastrea su influencia en autores como Brecht, Weiss o Sastre, una de las más radicales e innovadoras del teatro contemporáneo.

El teatro que Piscator defendió hasta su muerte en 1966, representa hoy uno de los fracasos más triunfales de la escena universal: el teatro político. Esta evidencia, fracasada por imperativos históricos e ideológicos, sigue siendo ampliamente combatida: acaso por necesaria e inevitable. La negación del teatro político, revolucionario en el fondo y en la forma, se hace siempre desde la otra trinchera: conservadurismo político y formal. Olvidado en cierta medida, y arruinado económicamente, Erwin Piscator consumó, pese a todo, una radical gran aventura renovadora; Bertol Brecht no se entendería sin Piscator. Y Peter Weiss resultaría impensable sin el mismo fundamento piscatoriano. De él, de sus enseñanzas, ambos se nutrieron directamente.

En España el reflejo genuino de Piscator, el único quizás, es Alfonso Sastre. Allá por el año 64, cuando estalló la controversia entre posibilismo (Buero) y teatro imposible (Sastre), la sombra de Piscator revoloteaba ya sobre los esquemas teóricos del autor madrileño. En la actualidad, Alfonso Sastre está dando cima a una ingente obra teórica que, por el momento, se centra en siete libros bajo el título general de El drama y sus lenguajes.

No hay teatro neutral

La fecunda contradicción, creadora y dialéctica de Piscator es hacer un teatro obligado a sustentarse en la clase social a la que combate. No hay teatro neutral; la neutralidad es un invento de los que mandan. Desde esta postura beligerante, Piscator tiene que asumir una condición doble: insurgencia política y rebelión de la estética. Entre las dificultades que han torpedeado el teatro político piscatoriano, las hay también de índole dramática y no sólo ideológica. Los tímidos intentos de conciliar fábula y documento no logran aclarar definitivamente la fórmula definida como "teatro documental dialectizado". Con frecuencia, en este tipo de teatro la macrohistoria social relega el problema individual, esencial en el teatro: didactismo frente a pasión, sentimiento éste que no siempre está determinado por las leyes históricas y económicas. Erwin Piscator señala la venidera, y necesaria, primacía del director, cuando afirma que "no puede estar al servicio de la obra", pues ésta es, por su propia naturaleza dramática, una obra abierta.

Arte y compromiso

En las nunca resueltas fricciones entre la fábula y el testimonio, las tesis de Piscator acaban por reducir la vigencia histórica, y por lo tanto política, del "teatro documento", al afirmar que la esencia de éste es la actualidad y que, con ella, "se levanta y se cae". Recobra sin embargo las exigencias de un lenguaje teatral depurado y autónomo al relacionar arte y compromiso. Piscator defiende lo que pudiéramos llamar tercera vía conciliadora. Afirma que el arte malo no puede justificarse con una ideología buena. En consecuencia, se suma a la tendencia dominante que, ya por entonces, explicaba el verdadero quid de la cuestión: "El mal arte es mal trabajo y, por consiguiente, puesto al servicio de la revolución, se convierte en traición y contrarrevolución".

Tampoco puede separarse la práctica teatral de Erwin Piscator de las teorías precedentes de Meyerhold: las proyecciones cinematográficas, la biomecánica actoral, los escenarios móviles y giratorios, influido por el movimiento dadaísta y por todas las aportaciones de las vanguardias, los montajes de Piscator eran, a la vez que tormentas políticas, campos experimentales. La Volksbühne se convirtió en escenario de controversias. En muchas ocasiones la tensión llegó a rebasar lo que se denominaba el "Caso Piscator". En realidad, la cuestión Piscator era el soporte para multitudinarios debates ideológicos y estéticos.

JAVIER VILLÁN

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EL LLIBRE TEATRAL DEL SEGLE

Ricard Salvat
20 de juny de 2003

Leditorial Hiru S.L., dHondarribia (Euskadi), acaba de publicar el llibre teòric més important, al nostre entendre, de tot el segle vint. Parlem de El teatro político, dErwin Piscator. Recentment, vaig escriure per encàrrec de lAsociación de Autores Teatrales Españoles, un article per a la seva revista on parlava del que ha comportat aquest llibre admirable i de les edicions que jo coneixia en llengua castellana. Em referia a la primera, de lany 1957, que va ser publicada per ladmirable Editorial Futuro S.R.L. de Buenos Aires. La segona va tenir lloc a Madrid i va ser editada per Ayuso, lany 1976. Sutilitzava la mateixa versió de ledició dArgentina, la de Salvador Vila. En aquesta edició, hi havia un pròleg dAlfonso Sastre extraordinari, de precisió i de capacitat danàlisi. Portava la data del 15 doctubre de 1975. Ara, el llibre dHondarribia, publicat per Eva Forest (que duu a terme una admirable tasca de renovació editorial a Euskadi) reprodueix ledició dAyuso amb el pròleg de Sastre del 1975. Però shi afegeix un altre pròleg del gran autor teatral, recent Premi dHonor dels premis Max, datat lany 2000. Ledició actual senriqueix amb una extraordinària quantitat de fotografies dels millors muntatges del gran director alemany i duna advertencia i un apéndice molt seriosos i responsables de César de Vicente Hernández, que és un gran coneixedor del teatre alemany dels anys trenta i, especialment, dErwin Piscator. De Vicente ens recorda que ja va existir, lany 1930, un any després de ser publicada a Alemanya, una edició castellana a càrrec dEditorial Cénit. I recorda també ledició cubana per cert, tan difícil de trobar com la primera edició espanyola de lany 1973, que va dur a terme lInstituto Cubano del Libro amb pròleg de Maida Royero. Leditor de la darrera edició del llibre de Piscator ens informa, també, que una important editorial va tenir durant deu anys deturat el llibre ja preparat. Però ha hagut de ser gràcies a la generositat i capacitat de risc i daventura dEva Forest que sha pogut dur a terme una empresa tan poc comercial dentrada com és ledició dun llibre teòric de teatre. Tota aquesta situació mha fet sentir una mica incòmode. I preocupat, perquè tinc la impressió dhaver escrit un article sobre el meu admirat mestre Piscator una mica en el buit. Com és possible que no tingués notícia daquesta edició de Hiru? La veritat és que crec que estic bastant al dia de les coses del teatre a tots els nivells, però ledició que comentem mha vingut a demostrar que no. Ara i diria que no vull defugir les meves errades em pregunto si la meva ignorància no es deu, també, a un fet absolutament lamentable. Parlo dun fet que volem denunciar i comentar, i és el següent: cada vegada es publiquen menys llibres teòrics de teatre i menys textos teatrals en editorials a lús. Una vegada ho vaig dir a uns editors catalans molt importants, i em van contestar que no els interessava publicar teatre ni escrits teòrics, perquè no es venien. Resulta que aquesta editorial havia publicat tres llibres teòrics meus, tots ells absolutament exhaurits. Com és lògic, no em vaig estar de recordar-los-hi. I els editors de fet parlava amb dues editorials paral·leles, que treballen plegades em contestaren que no interessaven els llibres de teatre perquè es venien gota a gota, mai de cop. Però tornem al fet lamentable que assenyalàvem. Sedita molt poc, però, quan saconsegueix deditar un llibre de teatre, ningú no en parla i se li fa un gran buit a la premsa i, fins i tot, a les llibreries. Per exemple, el llibre dEduard Planas La poesia escènica de Joan Brossa, editat fa poc, a una de les llibreries dedicades exclusivament al teatre que hi ha a Barcelona, al cap dun mes ja havien retornat gairebé tots els exemplars que no havien venut en el primer mes a la distribuïdora. Volem informar també que només sha publicat un comentari crític sobre aquest treball de Planas.

Però tornem a Piscator. Voldríem cridar latenció sobre El teatro político, perquè parla duns elements absolutament oblidats avui dia; lètica del comportament professional, la visió del teatre com a fet polític, la creença que el teatre és un Podi de la Història. La convicció que la Història és expressable en el Teatre. El teatre és un lloc privilegiat on es reflexiona sobre la història dun país, sobre el que passa en lactualitat (en el moment en què lobra es fa) i on es planteja la possibilitat de futur. Tota una generació ens hem format en aquest llibre, sobretot, els que creiem que lactitud objectivista o realista en el teatre és connatural al fenomen primer de comunicació que comporta lespectacle. Algunes corrents franceses potser preferirien El teatre i el seu doble dAntonin Artaud, lloc de partida de tots els ismes de signe subjectivista i renovador. Però el temps va jugant a favor del gran director alemany i avui, en un moment en què el teatre gairebé només parla de sexe i defuig enfrontar-se a la realitat, el llibre piscatorià pot ser, encara, un revulsiu i pot obligar-nos a tots plegats a plantejar-nos si el teatre del futur només te sentit si es recuperen els ensenyaments del creador del teatre polític i èpic.

El nostre agraïment, doncs, a Hiru S.L., per haver fet possible que les noves generacions tinguin accés a un llibre mestrívol i absolutament necessari.